Gabriela Serrano Soto

CUADRÍPTICO – JULIO 2009 – 2012 Autorretrato (Serie 3) | Dibujo / papel | 29.7 cm x 42cm | 2009 – 2012

 

 

CULPA Autorretrato (Serie 7) | Dibujo / papel | 29,7 cm x21 cm | 2015 – 2019

 

 

DESENLACE Autorretrato (Serie 6) | Dibujo / madera | 70 cm x 52cm | 2015

 

AIRE Autorretrato (Serie 11) | Dibujo / papel | 29,7 cm x 21 cm | 2018

 

 

S/T (Serie 12) | Dibujo / cartulina | Dimensiones variables | 2018 – 2019

 

 

 

Gabriela Serrano Soto (Guayaquil, 1986). Artista visual.
Desterrados de un cuerpo ajeno, expulsados al mundo; espacio donde compartimos el conocimiento y las reglas del universo, educados dentro de una cultura específica en la que nos desarrollamos y de la cual aprendemos a coexistir con los demás (tener amigos, mejores amigos, pareja sentimental, etc), esto dependiendo de cómo te relaciones Jerárquicamente y reconozcas lo que te gobierna como ente social).
Mi trabajo tiene la intención de alejarse de los actos que se sugieren resueltos y conscientes, (actuación en la sociedad), y se sumerge más bien en las acciones pertenecientes a los universos por los que transita y habita nuestro ser. Mismos que nutrimos de información que también desechamos y que tienen la posibilidad de manifestarse por separado en forma de otros seres con los que nos identificamos por su cualidad efímera. Señalo que en lo personal percibo al sistema como una esencia que constantemente nos induce a postergarnos (dentro del doble discurso el amor propio se concibe como acto de egoísmo) y el placer (la felicidad) una meta a alcanzar por medio de los demás mientras las otras emociones por fuera de este modelo (como la tristeza) son miserables y automáticamente deberíamos sentir aversión por las mismas.
Me interesa definitivamente volver a ese lugar del que te inculcan salir todo el tiempo para vivir (en comunidad), deseo regresar con la intención de conocer lo que soy y me atraviesa como ser vivo con la finalidad de investigar en campo mi conciencia, mi yo y quienes lo habitan. Entiendo que ningún ser humano puede concebir su pensamiento y conciencia como algo que no pertenece al mundo. Por ello, al realizar cualquier producto artístico, sin duda alguna el mismo tendrá impregnado rastros de la vida que se vive, y los discursos de su propio tiempo. El ser, dividido en millones de percepciones que se develan en la medida que le es posible, sobre su macro y micro conocimiento.
El tiempo y la pausa como procesos claves para el desarrollo de la obra resultan indispensables, ya que permiten a medida que la pieza va existiendo encontrar aclararse mediante su propia existencia con el interés de visibilizar las “edades de la vida”. Los procedimientos de figurar-desfigurar se originan del dibujo a través de la descomposición, se busca la idea de un todo/ nada. La figura en piezas indaga desde el interior hacia el exterior la noción del cuerpo como un sistema, el concepto de ciclo y continuidad, unido a la percepción de la memoria. De esta forma reconozco en este periodo que los trazos se manifiestan como instrumento que conduce por un camino oculto, un relato desconocido, mientras transporta incógnitas o síntomas que en la superficie se exponen de manera figurativa las cuales me exigen dentro del proceso observarlas con el fin de leer un mensaje que desconozco.
Entiendo al dibujo como medio de deconstrucción del pensamiento y registro en el tiempo y el espacio, que brinda la posibilidad de exploración y escritura a partir de imágenes que se develan en la inmediatez del acto para una reflexión a posterior. Percibo mi proceso artístico; introspectivo y las piezas emergentes con signos vitales (nacen, viven, mueren) es por tanto que la comprensión de las mismas se da con la interacción entre el tiempo y su propia suerte. Desde el 2011 hasta el 2015, desarrolle una serie de dibujos de varios formatos denominadas provisionalmente “Periodo de Amor Romántico”. En esta etapa estos manifiestan el interés por sostener la vida y la “cordura” mediante una figura catártica que se percibe sometida por el sistema patriarcal a través de aspectos emocionales que conservan patrones relacionales tóxicos. El segundo periodo (desde el 2015 hasta la actualidad) continua en diálogo con la noción de percepción, acogiendo a su vez la idea de incertidumbre. La obra se propone como un ente que reclama su autonomía frente al sistema ya mencionado mientras expone sus “huellas de batalla” dentro de este terrorismo relacional con la intención de exponer las redes que entretejen y sostienen espectros tiránicos y sus consecuencias sobre la mujer.
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