La ciudad como laboratorio de producción e investigación

Byron Toledo 
Sin Título (La Perla), Chivox (Ecuador).
Las residencias artísticas propician desplazamientos territoriales y tienen que ver con reconocer un territorio, a través de la arquitectura, la gastronomía, el paisajes, la historia y las dinámicas socioculturales que los constituye como lugar, buscan proyectar una mirada en base a la experiencia del residir. En este punto cabe preguntarse ¿cual es la función que cumplen los espacios de residencia a mas de alojar a los artistas, investigadores y curadores? ¿Qué tanta incidencia tienen en los procesos de los artistas e investigadores?.
La producción artística contemporánea en gran medida se ocupa de especificidades contextuales o experienciales en relación directa con el lugar en el que se producen, con su aquí y ahora. Varias formas de producción contemporánea como sitio especifico, el arte relacional, la performance o la instalación responden al contexto en el que se realizan. El diálogo directo con el territorio y con quienes lo habitan se vuelven claves dentro del proceso creativo.  Las Residencias en este sentido se vuelven laboratorios in situ, donde estas condicionantes contextuales se potencian generando una diversidad de miradas sobre un mismo territorio ya sea de manera directa o indirecta.
En la actualidad las residencias se han vuelto una nueva forma para la producción artística contemporánea, vinculada con la experiencia de un determinado contexto,  con una diversidad de formatos y medios de aproximación; algunas con temáticas especificas y otras generales, pero siempre pensando en términos de producción, investigación y formación.
Es lógico pensar que los lineamientos curatoriales de cada espacio son los que permiten generar metodologías para mediar la experiencia del residente y potenciar los procesos según los intereses específicos de las dos partes (residente-residencia). En el caso especifico de No Lugar Arte Contemporáneo, nuestra practica híbrida la producción artística con la práctica curatorial,  dirigido a la búsqueda de nuevas contribuciones en el medio ecuatoriano operando como un espacio de residencias artísticas, talleres y exposiciones.
El Programa de Residencias de No lugar es concebido como un laboratorio de producción e investigación artística en torno a la ciudad como escenario para el arte contemporáneo. La residencia esta ubicada en el centro histórico de la ciudad, un espacio donde confluyen varias de las problemáticas y dinámicas de la ciudad. Entendemos el residir como experiencia indispensable para reconocerse en el territorio y es responsabilidad del espacio nutrir y guiar los procesos de los residentes en relación sus búsquedas particulares, a través del seguimiento de los procesos y actividades específicas como visitar talleres de artistas, reuniones con agentes culturales de diversa índole, recorridos por la ciudad, entre otras actividades que permiten generar  intercambios y aproximaciones concretas con el medio local.
Vista del centro histórico de Quito desde la Residencia (2017).
La idea de laboratorio parte de la experimentación in situ, pero también tiene que ver con sistematizar, archivar y  comunicar los procesos. Al finalizar cada residencia se realiza un evento publico a manera de exhibición, estudio abierto o conversatorio permitiendo socializar los procesos y resultados de la residencia, a demás en el portal web www.n989.org, se sistematiza y archiva a manera de diario el trabajo realizado durante la residencia volviéndose no solo un repositorio virtual, sino una base de datos sobre producciones que abordan la ciudad desde diversas miradas, métodos y sistemas de producción.
Desde el 2011 el Programa de Residencias de No Lugar ha realizado cinco residencias colectivas y mas de 53 individuales.  Las residencias colectivas se realizan bajo lineamientos específicos para pensar la ciudad y el territorio en procesos intensos de producción. En este sentido se ha pensado en problemáticas como uso del espacio público o relación cuerpo-ciudad para generar las temáticas de las residencias de este formato. Por otro lado en las residencias individuales los residentes trabajan en base a los proyectos personales con los que postulan, mismos que guardan relación con la ciudad y el territorio como plataforma para la reflexión y creación.
Producto del programa de residencias han resultado curadurías donde se articulan posibilidades discursivas de las obras en torno a la ciudad, generando muestras como: ‘Muertos Levantaos’ (2013), ‘Se dice Monte’ (2014), ‘Para Pasar Hilo’ (2014), ‘Con ocho puntos se hace una línea’ (2015), ‘Tiempo Fuera’ (2015), ‘Procesos’ (2016). Dichas exhibiciones han abordado  temáticas vinculadas con el paisaje, la arquitectura, la relación con la naturaleza, la historia de la ciudad, sus tradiciones y ubicación geográfica.  De esta manera los procesos de residencia devienen discursos sobre el territorio.
 
Para pasar el Hilo (2015), Residencia colectiva Ciudad de cruces.
Las obras producidas en el contexto de residencia evidencian la relación que se entabla entre el cuerpo de obra de cada artista y la ciudad. Dentro de las residencias individuales podemos mencionar algunos como el de Nicolás Laíz (España) cuyo trabajo reflexiona entorno al souvenir turístico. Durante su residencia Laíz investigó las relaciones que genera este elemento en el contexto local y sus variables. Para esto el artista visitó locales comerciales destinados a turistas, museos de arte precolombino y talleres de artistas acercándose al cómo y dónde se produce el souvenir turístico colocándose a sí mismo como turista. En base a esta experiencia propone una serie de objetos ensamblados a manera de Frankenstein con diversos objetos comprados en tiendas y mercados de souvenirs de la ciudad.
Sin título, Nicolás Laíz (España)
‘We are all Trim Tabs’  proyecto de María Lucia Cruz (Portugal), parte de una investigación centrada la naturaleza y las ocasiones en las que esta ha sido llevada a la corte y sometida a las leyes. Durante su residencia la artista investigó sobre el caso Chevron, los derechos de la naturaleza en la constitución ecuatoriana y la comunidad indígena de Sarayaku, que ha sido parte del único caso legal ganado por la naturaleza en una corte judicial. Durante su estadía Cruz realizó una serie de entrevistas a activistas, ecologistas, abogados, artistas, comunidades y demás involucrados en estos casos de defensa de la naturaleza y medio ambiente. Su investigación continúa en Dakota del Norte y Bélgica. En este caso la residencia se limito a la investigación de campo, para la futura elaboración de una obra que será desplegada en Bélgica.
We are all trim tabs, María Lucia Cruz (Portugal).
Por otro lado las obras y procesos generados en las residencias colectivas se dan a partir de un cierto grado de incertidumbre. Los tiempos son cortos y las aproximaciones al territorio se generan a partir de dinámicas propuestas desde una metodología propia del programa que ayuda a canalizar las ideas de los residentes. En este caso los artistas Sophie Saporosi (Bélgica) y Alejandro Uribe (México), participantes de la residencia Ciudad de Cruces (2014) realizaron una acción de deriva en la ciudad. La acción consistió en partir de un punto específico (la residencia) y caminar guiados por una moneda que era  lanzada en cada esquina (cara=doblar a la derecha, cruz=doblar a la izquierda). Después de varias horas los artistas se encuentran en un lugar de la ciudad y termina la acción; todo queda registrado por dos cámaras en toma continua.

Especulación, Sophie Saporosi (Bélgica) y Alejandro Uribe (México).
Estos procesos y obras nos muestran varias formas  de producción e investigación dentro de la residencia, donde de distintos modos la huella de la ciudad y sus dinámicas se inscriben en los trabajos de los residentes.
La residencia se configura como un laboratorio in situ sobre la ciudad que permite la aproximación a un territorio y contexto alimentado por la relación con una escena socio-cultural local fomentado por el espacio de residencia, el cual debe desarrollar una metodología eficaz para que la experiencia de residencia se vuelva relevante tanto para el espacio como para el residente.  El desfase contextual ( lo desconocido) producto del desplazamiento a un nuevo lugar y el ensayo del display expositivo de las propuestas trabajadas durante la residencia se convierten posibilidades que permiten potenciar los procesos de los artistas e investigadores  y a su ves generan conocimiento desde el arte sobre ciertas formas de ver y entender la experiencia de ciudad.


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