Sacha Ukupacha, selva adentro – Residencia artística y exposición.

María Fernanda Troya y Paulina León (Curadoras)
El proyecto Sacha Ukupacha nace en el contexto del aniversario del natalicio de Humboldt, hace 250 años. Desde la figura emblemática del explorador alemán y desde la reflexión crítica de su legado, nos propusimos indagar en las formas en que el arte podría, y debería, dar cuenta de aquella que fue tal vez la más importante y pertinente pregunta de Humdoldt, pues desde el momento de sus viajes a inicios del siglo XIX y hasta el día de hoy, no hemos cesado de preguntarnos por la relación del ser humano con su entorno, cuestión que está implícita en la mayoría de debates sobre la sociedad contemporánea desde hace varias décadas y que se presenta de modo cada vez más urgente frente a la gran crisis ecológica que vivimos a escala global.

 

Los artistas Kuai Shen (junto a su hijo Mika) y Pamela Suasti durante la residencia de investigación y creación artística Sacha Ukupacha en la Reserva Faunística Cuyabeno. Fotografía: María Inés Armesto. Cortesía de Arte Actual FLACSO, 2019.
Desde Arte Actual decidimos entonces, hacer una invitación a artistas de tres de los países de Sudamérica visitados por el científico alemán, Colombia, Ecuador y Perú, a una residencia de investigación y creación en la selva amazónica. El lugar elegido para dicha exploración fue la Reserva Faunística Cuyabeno, en la provincia de Sucumbíos, al nororiente del país. Elegimos la amazonía no solamente por haber sido uno de los lugares que visitó Humboldt y que inspiró algunas de sus reflexiones, sino por ser uno de los espacios más vulnerables y vulnerados del planeta, región en la que se disputan muchos poderes e intereses a nivel geopolítico y económico, y que está siendo devastada por la actividad minera, petrolera, agrícola, ganadera, como hemos podido constatar con dolor en estos últimos meses.
Los artistas participantes respondieron a la propuesta a través de exploraciones personales que tienen en común esa misma preocupación que podemos ligar con los debates que en ciencias humanas y sociales se han dado en los últimos años en torno a la era del antropoceno. Casi nadie discute ya, en nuestros días, que la era geológica en la que vivimos ha sido modelada por la acción del ser humano, es decir que el hombre y su acción sobre el entorno “natural” han sido decisivos en lo que el antropólogo francés Philippe Descola denomina “una ruptura mayor del sistema de funcionamiento de la tierra”[1]. El mismo autor recuerda que gracias a estudios de diversas disciplinas en los últimos años la amazonía aparece como una región que habría sido modificada durante siglos por la acción humana de diversos pueblos que la habitaron y la habitan. El antropismo, es decir justamente la capacidad del ser humano de modificar su entorno a través de diversas técnicas en particular relacionadas con el uso de la tierra, ha existido siempre y en todo lugar[2]. Sin embargo, recuerda Descola, lo que es nuevo en la era del antropoceno es que esas transformaciones, en las que la humanidad es la única responsable, se dan a una escala que implica en particular grandes cambios climáticos que a su vez transforman irremediablemente las condiciones de vida en la tierra[3].

 

Artistas y curadoras de Sacha Ukupacha navegando por el río Cuyabeno durante la residencia de investigación y creación artística en la Reserva Faunística Cuyabeno. Fotografía: María Inés Armesto. Cortesía de Arte Actual FLACSO, 2019.
Todo lo anterior debe leerse en una voluntad de situar de modo político aquello que el debate general del antropoceno implica. No se trata de constatar simplemente lo que ocurre, sino de comprender qué se puede, y qué se debe hacer para detener en algo siquiera su lógica y consecuencias. ¿Cómo es que llegamos a la situación actual?, se pregunta Descola, en que “una pequeña porción de la humanidad se apropió del planeta Tierra y lo devastó para asegurar lo que considera su bienestar, en detrimento de una multitud de otros seres, humanos y no humanos, que pagan día a día las consecuencias de esta codicia”[4]. Y esto le lleva a afirmar que no es entonces la humanidad en general la que origina el antropoceno, “sino un sistema, un modo de vida, una ideología, una manera de darle sentido al mundo y a las cosas”[5]. Estas palabras de Descola resuenan como telón de fondo de la reflexión que, desde la curaduría de esta muestra y desde las propuestas mismas de las y los artistas, queremos poner en la mesa de discusión.

 

La artistas Aniara Rodado grabando sonidos dentro del río Cuyabeno durante la residencia de investigación y creación artística Sacha Ukupacha en la Reserva Faunística Cuyabeno. Fotografía: María Inés Armesto. Cortesía de Arte Actual FLACSO, 2019.
Cada uno de los artistas participantes ha respondido desde su propia sensibilidad a esta problemática. En todos ellos podemos encontrar un acercamiento que no hace distinción entre los seres encontrados en su viaje al bosque amazónico, lo humano y no humano dejan de tener una jerarquía intrínseca. En la obra de Pamela Suasti, de Ecuador, aquello se ve reflejado en la noción de “tejido primigenio”, formas de tejido presentes en pupas, semillas, telas de arañas, nidos. La acción y la práctica de tejer aparece así inevitablemente ligada a animales y vegetales y desligada de lo humano en tanto creación. Aniara Rodado, de Colombia, nos presenta un trabajo que se inscribe en una investigación sobre los líquenes, seres simbióticos por excelencia, que simbolizan la necesaria interdependencia entre especies. Kuai Shen, artista ecuatoriano, viene realizando desde hace algunos años un trabajo sostenido en torno a la sociabilidad de las hormigas, y en este caso sobre las hormigas nómadas, en un contexto de colaboración con el pueblo Kichwa de Sarayaku.

 

El artista Kuai Shen recogiendo muestras oloríficas durante la residencia de investigación y creación artística Sacha Ukupacha en la Reserva Faunística Cuyabeno. Fotografía: María Inés Armesto. Cortesía de Arte Actual FLACSO, 2019.
En el trabajo de Marcela Calderón, de Colombia, y en el de Nancy La Rosa y Diego Paolo Ríos de Perú, vemos una preocupación por la fragilidad de los sistemas de vida amazónicos. Desde las estructuras y formas de las especies endémicas, Marcela nos propone una reflexión sobre la fragilidad y la resistencia de la vida en la amazonía, inspirada en la ceiba y en sus raíces. Diego por su parte nos propone un trabajo a base de improntas de hojas y una reinterpretación del paisaje amazónico bajo una preocupación ecológica por los procesos y la incidencia de la práctica artística en medio de la selva. Nancy evoca en una instalación sonora la paradoja de lo vasto de las especies en la amazonía, y de la irremediable constatación de que no seremos capaces de conocer siquiera todo lo que pronto desaparecerá.

 

El artista Diego Paolo Ríos realizando impresiones con clorofila durante la residencia de investigación y creación artística Sacha Ukupacha en la Reserva Faunística Cuyabeno. Fotografía: María Inés Armesto. Cortesía de Arte Actual FLACSO, 2019.
Otro aspecto abordado por las piezas presentadas, está dado por la sensorialidad.  Todos estos proyectos, que fueron realizados in situ, específicamente en respuesta a la residencia, comparten esta preocupación. Una de las apuestas de los artistas fue la de escapar tanto a la lógica de la depredación que haría del artista un explorador contemporáneo que se lleva de la selva especies, conocimientos y saberes, sin dejar nada a cambio, y otra fue la de escapar a los imaginarios comunes de la amazonía y a sus representaciones visuales y paisajísticas. Si las piezas expuestas “muestran” o “representan” la amazonía, esto se da a partir de una exploración sensorial que pretende situar la experiencia corporal de estar en la selva en tanto no solamente ligada al sentido de la vista. De esta manera se escapó de la violencia e inmediatez de la imagen y la representación, apostándo a una experiencia sensorial y temporal por parte del espectador.  Como expone Aniara Rodado en un fragmento del audio de su obra Antijardín de aclimatación:
“Aclimatarse es cuestión de tiempo, hay que ir lento, escoger con cuidado las alianzas, intercambiar beneficios, mutar, bastardizarse y por fin producir fluidos transformadores que ni tú ni yo podemos producir por separado. También hay que hacer brujería, o hacer lo que se pueda, mientras se pueda. Pelear sin medio en el caso que todo empiece a quemarse.”

 

Nuncanunca se puede escuchar todo, Nancy La Rosa, instalación sonora, 2019. En la exposición Sacha Ukupacha en Arte Actual FLACSO

 

Puente natural (o donde la selva me ofreció la materia que buscaba para reconocer la Amazonía) y El brillo de las luces del pozo petrolero nos impedía disfrutar plenamente de las estrellas, Diego Paolo Ríos, 2019. En la exposición Sacha Ukupacha en Arte Actual FLACSO.
La muestra Sacha Ukupacha resultó de un proceso de investigación-creación que se dio gracias a las características particulares permitidas por la situación de la residencia en plena selva. Compartir el tiempo y el espacio de modo intensivo entre artistas y curadoras, implicó también estar en sintonía no solo con el entorno amazónico sino entre los participantes. Un espacio propicio para intercambiar opiniones y posturas en torno a problemáticas socio-ambientales (de las que surgió un manifiesto por parte de los artistas participantes), pero también metodologías de trabajo que permitieran tratar dichos temas a la vez con respeto pero también con urgencia, evidenciando la necesidad de actuar de inmediato, necesidad que sentimos en relación a la amazonía, sus seres, sus comunidades, humanas y no humanas.

 

Manifiesto escrito por las y los artistas de Sacha Ukupacha durante la residencia artística. Cortesía: Arte Actual FLACSO, 2019.

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[1] Philippe Descola, “Humano, demasiado humano”, Desacatos 54 (mayo-agosto 2017) : p. 18.
[2] Ibid., p. 20.
[3] Ibid.
[4] Ibid., pp. 17-18.
[5] Ibid., p. 18.
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